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Que el mundo está más revuelto que nunca no es un secreto para nadie. Guerras enquistadas, Primaveras Árabes que han evolucionado, informaciones secretas que dejan de serlo por cargo de conciencia, hambre, miseria, desempleo, y los Mercados impunes a la sombra del FMI y otras siglas que en el fondo significan lo mismo: “yo soy el poder económico, y tú, obedecerás”.

Mientras tanto, Democracias “legítimas” por el sufragio universal presionan a sus pueblos para que estén calladitos, sentaditos, tranquilitos, aceptando sin chistar todo lo que viene del Estado “democrático” en forma de un nivel de vida paupérrimo, traducido en desempleo, menos educación, menos salud, menos vivienda, menos, menos, menos, menos…

CASO ESPAÑA

Sí. Rajoy fue elegido democráticamente. Pero grandes preguntas cuestionan la legitimidad de una Democracia cuando no es capaz de aumentar o mantener el bienestar y la justicia de sus ciudadanos. ¿O para qué fue elegido el presidente X? ¿Es legítimo advertir una elección Democrática como escudo o causa para aplastar al pueblo, su derecho universal a protestar, opinar, discutir, tal como se ha hecho con los manifestantes al congreso, y otras innumerables protestas?

¿Es la elección democrática suficiente causa que elimine la aplicación del programa electoral por el que fue elegido dicho presidente? ¿Porqué se da por hecho que un Presidente elegido democráticamente tiene carta blanca para hacer y deshacer en contra de su pueblo? ¿Es eso “Democrático?

¿No sería verdaderamente democrático que, a pesar de una elecciones presidenciales democráticas, la insatisfacción y descontento de la mayoría de la población revierta el proceso y exija nuevas políticas, o nuevas elecciones, y estas sean aceptadas? ¿Está el concepto “Democracia” por encima de las personas?  Y si fuese así, ¿para qué queremos entonces “Democracia”? Y si fuese así, ¿no se trataría de una Dictadura disfrazada de Democracia?

La falta de respeto del Gobierno español a sus ciudadanos es inequívocamente espectacular. Se trata de la tomadura de pelo más democrática de la historia reciente en España.

La comunicación y el lenguaje/silencio que utiliza el Estado Español para salir indemne de sus casos de corrupción es un atentado al más mínimo sentido intelectual y crítico. La corrupción que afecta a sus ministros de forma explícita cae en la inmoralidad democrática al no haber renuncias ni dimisiones. ¿Es eso democrático? ¿O es mantener el poder a toda costa como ocurre en las Dictaduras profesionales de alto rango como en Corea del Norte y Cuba?

El tejemaneje de los jueces, y la Justicia -por extensión- por parte del estado español es tan aberrante que algunos jueces comienzan públicamente a emitir sus opiniones. Si la justicia española tiene fallos, agujeros, por los que escapan los maleantes maléficos como el exbanquero de Banquia, lo menos que puede hacer el Gobierno Español con toda su legitimidad democrática es tapar esos agujeros, no explotarlos para beneficiar a los amiguitos del alma, y de paso, salvar sus/las oscuras tripas que intenta esconder a contrarreloj.

Y una vez más. ¿El tratamiento que hace el estado español de la Justicia es democrático? En las grandes Dictaduras el concepto de Justicia es unidireccional. Todo lo que esté en contra de mi Gobierno es ilegal, penado, omitido, desaparecido. Y evidentemente, todos los jueces responden al perfil del Estado dictatorial garantizando así su continuidad y libre hacer. Los Jueces que no acepten las reglas del juego no serán Jueces. No hay cabida para juzgar en contra de un Estado Dictatorial.

Infinitos expertos debaten constantemente en las televisiones de España la velada manipulación de los sistemas españoles de Salud, Educación, y Pensiones en favor de las privatizaciones, grandes compañías, empresas privadas que en la más insondable oscuridad mueven sus intereses pasando por arriba a los ciudadanos españoles como si fuesen masa de harina, números contables. De verdad ¿alguien cree en la benevolencia de las medidas tomadas por Rajoy y su séquito? ¿cree en que todo será mejor? ¿que no había otra salida posible, tal como democráticamente vocifera el estado español?

Si todo esto fuese cierto, entonces hay que preguntarse: ¿merece la pena que España continúe en la Unión Europea a costa de ver gente tirándose por los balcones para evitar la hipoteca, más de un millón de familias sin que se ingrese 1 euro en casa al mes, 27% de desempleo, preocupación en las escuelas por la mala alimentación de muchos niños, gente mal atendida en los hospitales o que les exigen dinero a cambio, educación limitada y previsiblemente sesgada por nivel económico y religión? ¿merece la pena tanto sufrimiento por pertenecer a un club europeo que, resumidamente, ningunea a España y no obtiene los mismos beneficios que otros socios europeos? ¿Es eso democrático? ¿No sería más democrático preguntar a los ciudadanos españoles?

Sólo por decir que mi gobierno es Democrático no hará que ocurran decisiones democráticas. Advertir que fui elegido democráticamente no exime no cumplir el programa electoral por el que los ciudadanos compraron tu proyecto, o lo que es lo mismo, no tienes libre derecho para hacer y deshacer en nombre de la Democracia.

CASO TURQUÍA

Una mayoría descontenta ocupa una plaza, dos plazas, tres plazas. El presidente turco, elegido democráticamente, aplasta las protestas con una brutalidad increíble. ¿Silenciar a la gente que protesta, con tal brutalidad, es democrático? ¿O Dictadura? ¿No sería más democrático escuchar a la gente?, ¿ceder?

CASO EGIPTO

“Primavera Árabe”: las palabras felices de un gran acontecimiento. Salir de un régimen  dictatorial para entrar en la Democracia por empuje del pueblo. Elecciones libres. Nuevo presidente “democrático”.

2 años después, las expectativas democráticas no se cumplen. El pueblo vuelve a protestar, y ya el Gobierno actual se autojustifica que fue elegido democráticamente, como si eso diese derechos de omnipresencia, de sumo poder, de no escuchar y silenciar a la gente, aunque fuese a la fuerza.

CASO VENEZUELA

Cuando Chávez llegó al poder, fue por unas libres elecciones democráticas. Pero a nadie se le escapa la deriva dictatorial de su gobierno al acumular todo el poder posible cambiando leyes con su mayoría absoluta. De esta forma cambió la Constitución para perpetuarse en el poder. Redujo a la mínima expresión toda oposición en los medios de comunicación. Se hizo con el control de la Justicia y el poder Militar.

Hizo todo lo que hizo “democráticamente”. Venezuela es el mejor ejemplo de cómo transformar una Democracia en Dictadura. Las preguntas se repiten.

¿Es democrático transformar una Democracia en otra cosa?

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