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Pobre blog Papelbit. Me duele su vida azarosa de fructífera producción bloguera y períodos de semiabandono como un perro con pulgas. Me duele su estado de «saco de boxeo», «cojín de alfileres», conejillos de indias desde el 2008 hasta nuestros días, en los experimentos informáticos de su autor, comprender – en su ego más solitario- el funcionamiento de Internet, WordPress, o Bloguer. Me duele, en fin, su latencia.

Pero le quiero. Es mi suerte de alivio y expresión, el cajón de mi poesía anárquica y esporádica como las esporas de esta alergia que me invade y me está matando. Es mi muro de las lamentaciones contra las injusticias de Cuba y España, y aquellas que no vivo pero que sufro igual. Pobre Papelbit. Quién te ha visto y quién te ve.

Como el Ave Fénix, Papelbit resurge de sus cenizas con nuevos vestidos, plantillas de WordPress que esta vez dicen algo muy claro: Papelbit es para leer. Adiós al atiborramiento de links y otras cosas que entorpecen la lectura. Adiós.

Nunca Papelbit ha cuidado -más allá del aprendizaje y la experimentación- los conceptos SEO en Redacción, porque sencillamente atentan contra la lógica de la expresión literaria, la espontaneidad, la pura creación personal de su autor. Pero un mínimo a tener en cuenta es saludable por la igualmente mínima organización del blog, de cara a los lectores, y porque a fin de cuenta se escribe para que sea leído, y encontrado.

Por ejemplo, los títulos de los posts en Papelbit, no suelen ser periodísticos, ni amarillistas, ni rojos, ni alarmistas, y encierran una primera interpretación del texto en connivencia con el lector. Podría haber puesto quizás a este post el nombre de «Nueva Temporada», «Segundas partes nunca fueron buenas», «He vuelto», etc, etc, etc. Pero no.

El tiempo pasa y los posts no se materializan, pero están. Viven los posts en mi cerebro como si se acumulasen, en un time stop hasta escupirlos todos a la vez como quién coge carrerilla. Y eso parece. O eso está sucediendo hoy. Ahora.

Nada más. Sólo sé que debo decir muchas cosas que aún no he dicho, continuar con mi prosa poética hasta en la realidad más mortífera, la que sufre España en una suerte de «sálvese quién pueda», o la de Siria «Había una vez… una guerra, que no existió», o la corrupción del PP traducido en «Los ciudadanos son estúpidos, y viceversa». Redudante. Circular. La crítica idiota, veraz, de la vida misma.

Papelbit: Bitácora de barco, blog de notas, pos`it digital. Quién te ha visto y quién te ve. Pobre blog mío!

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