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Tiempo es de que el agua vierta y apacigue el calor. Tiempo de piel desnuda, erizada, pezones sin sexo que se empinan como mausoleos. Los cuerpos de la gente como masas amorfas, la fealdad del pueblo barnizada de cloro o sal de costas.

Aquellos culos sin sexo, sensuales, duros, flácidos, la cara oculta de la gente que deja entrever si sois animales de oficinas, o por el contrario cohabitan como bichos de gimnasios. Las tetas de verdad, y las de mentiras, ricas y sabrosas como no podían ser de otra forma. Los músculos hiperinyectados de caballos de raza. La arruga y la celulitis disputando cada palmo de piel en el ciento lo siento de los cuerpos.

Aquellos pies también, que sin cubrirse de zapatos se dejan ver como resumen de todos los defectos de la humanidad. Así las uñas pintadas de las hembras de América. Los dedos blancos cuneiformes de los Centroeuropeos. Los pelos negros que pueblan los entrededos Árabes.

Tarde de césped. Arena verde. Cangrejos de piscinas. Follaje grueso de pinos, sombras estéticamente bellas.

Oh¡ El verano retuerce de calor.

Hay 2 comentarios

  1. maria gina valero ortiz

    Quiza por que es el unico momento del año donde somos lo que hacemos, vale la peña asistir y ser parte de ello, solo que algunas, ocupamos la playa para sentir que como en el caldo primigenio flotamos en el mismo elemento sin llegar a transformarnos, ni a crear nada nuevo.
    La playa no miente.
    ¡Saluditos poeta!


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