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Aragón está plagado de monasterios. Algunos recuperados por su valor arquitectónico o cultural, y otros abandonados como este de Casbas.

Casbas es un pequeño pueblo de apenas poco más de 100 habitantes, ubicado en Huesca, Aragón. Aquí se erige este monumento nacional –así declarado en 1979- del Monasterio cisterciense de Casbas.

Cisterciense viene de la Orden del Cíter, pueblo de Francia, en 1098. En España existen dos congregaciones, la de San Bernardo de Castilla,  y la de Aragón.

El pasado 15 de Marzo, dentro de un ciclo cultural llamado “Cosecha de Invierno”, un grupo de música clásica puso la banda sonora al film “The Kid”, de Charles Chaplin. El ambiente dispuesto en el Monasterio evocaba cine. Algunas salas tenían televisores proyectando material audiovisual. Parecía una unión inverosímil de cine, pantalla, religión, y paredes viejas imbuidas de polvo antiguo. Sin embargo, no habían efectos especiales.

Enquintados”, así llamado el grupo musical compuesto por instrumentos de viento, puso voz a la tristeza que Charles Chaplin disfrazó de humor en “The Kid”. Qué grande fue el del bombín, el de los zapatos curvos hacia afuera, el del bastón y el bigote recortado al centro.

El Monasterio de Casbas es gigante. Aún conserva el desorden propio de quien abandona un lugar a toda prisa. Los últimos mojes se fueron y dejaron cosas por todos lados. Desde libros, en la biblioteca, hasta objetos en las propias habitaciones, adornos, cruces, cuadros de Jesús, cintas de música, los ya obsoletos tapes magnéticos.

El Monasterio como un barco a la deriva. Una bella edificación carcomida de polvo, y mala hierba en su patio interior. La voz de Dios acurrucada en una esquina, escuchando al viento de la música, bajo la sonrisa triste y entumecida de Chaplin.

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